
El silencio de la luz vulnerable
se agita en el recuerdo
de las pequeñas memorias.
Cinco voces arrebatadas... perviven el tiempo de los contrastes.
Se acerca el recobrado recuerdo de las diminutas conciencias,
que derraman su sangre en el clamor de las calles,
asaltadas bajo el escándalo
de la voz de mando; sirenas evocadoras
de un destino inevitable, enérgica voz, puño pétreo,
incandescente mirada, aplomo del ceremoniado pacto tirano.
Se acerca el cálido instante de las reparaciones.
Un cuerpo abatido al final del viejo invierno;
tras él, un reguero de figuras sencillas,
encadenando el rojo horizonte de su existencia
al frío asfalto del tiempo helado.
Se va,
y quieren dejar la memoria herida
de los minúsculos seres por el olvido.
Lo poco frente a lo mucho,
lo despreciado frente a lo despreciable,
el silencio frente a la noche desvelada
de las voces que recobran el pasado.
El recuerdo de las largas filas de las edades mestizas,
que avanzan,
unidas en la indignación provocada por la tirana mentira.
Y se va, bajo la atenta mirada
del intembloroso agasajo
que patea de nuevo los cuerpos minúsculos
en los retazos de nuestra herida memoria.
Se va cuando empieza a triunfar el abrazo
a los seres ignorados
pero nunca abandonados;
cuando se acerca la caída
de los últimos días
y allá, a lo lejos, los cuerpos desplomados,
y silenciados, se yerguen uno a uno
mientras el poder se desmorona, las sirenas se ahogan
en el ulular de las órdenes asesinas
y las edades mestizas anticipan imperiosas
las calles reinventadas
de nuestras ciudades nuevamente alzadas.
Se acerca el cálido instante de las reparaciones....anheladas
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