Domingo, 18 noviembre 2012

Para una crítica de la estructura del poder imperante

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Rikardo Otxoa

Llevaba tiempo dando vueltas a la cuestión de la desmotivación, cuando una persona me comentaba el sufrimiento que le ocasionaba el hecho de acudir al trabajo cada día. Según su relato, simplemente la visión del escenario de su infierno particular alentaba todos los desánimos.

La razón de estos demonios no era otra que el comportamiento humillante de quien ejercía la autoridad en su centro de trabajo. No hubiese dado mayor importancia a esta descripción, si la persona en cuestión estuviera ante sus primeras experiencias en el ámbito laboral; ¿quién no recuerda los “tormentos” de la adaptación a la vida laboral?. No era ese el caso.

 

En esas andaba cuando, casualmente, se interpuso entre mis recuerdos y mi realidad un fragmento de un conocido texto en el que se analiza el sadismo: “su objeto es el de castigar de una manera activa, de humillar, de colocar a los otros en situaciones incómodas o depresivas, de hacerles pasar vergüenza”. En ese momento asumí, no sé si con acierto, que el problema de fondo del poder estriba en el hecho de que a quienes lo ejercen, y a los intereses que representa, les resulta indiferente, e inconveniente cuestionar, el modo en el que su estructura se reproduce, si finalmente logra reproducirse. Me atrevería incluso a afirmar que al poder -no sé si éste tiene otra versión que la autoritaria ni si se ejerce exclusivamente desde las posiciones altas de la jerarquía- solamente le interesa un modelo basado en la ausencia de libertad y en la prioridad del posicionamiento jerárquico; lamentablemente, es un hecho que parece completamente inconsciente.

 

En las sociedades ajenas a la tradición luterana o calvinista, el principio de la humillación y el fomento de la sumisión no genera resignación sino rebelión. Quizá por eso el movimiento del 15M ha tenido su origen en el sur de Europa y no en el centro o en el norte del continente. No pretendo analizar la emergencia de este movimiento pero en su base está la crítica a la estructura de poder del modelo social imperante. También en el ámbito laboral de la empresa es preciso un particular 15M y que el sindicalismo y los sectores progresistas reinventen las relaciones laborales y la reproducción de su estructura desde claves democráticas, porque la hegemonía irracional de quienes se sitúan en los vértices superiores de la pirámide del poder no solamente contribuyen a la desmotivación sino al imperio de la rabia. Bien pensado, es posible que de esta rabia que encarna el conflicto, si se materializa desde el respeto, nazca la fuente de una nueva estructura de naturaleza más horizontal y democrática.

 

En los tiempos en los que la práctica de la participación ciudadana está poniendo de manifiesto que otros saberes, no siempre coincidentes con los “saberes tenidos por sabios”, existen realmente, y que su concurso es preciso para construir una sociedad capaz de incrementar los indicadores de la satisfacción, la urgencia de otro modelo se impone. ¿Qué requisitos debe reunir este nuevo modelo?. No pretendo verdad ni minuciosidad en su enunciado, pero algunas ideas se me ocurren: el debilitamiento imperioso del peso jerárquico en el diseño de la organización social -las ideas no son buenas o malas en función de la posición que quien las enuncia ocupa y, en su despliegue, es tan importante quien la pronuncia como quien la materializa, por aparentemente simple que sea su función-; el respeto multidireccional entre las personas, con independencia de su posición jerárquica; la complicidad entre diferentes; la aceptación de que las otras personas -incluida el humillador- también son valiosas;..; y, no sé en qué posición, el esfuerzo por la comunicación. Y, en éstas andaba, cuando tomaba conciencia de lo complejo que es COMUNICARSE.

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1 Comentario
Jonatan
Fecha: Viernes, 18 mayo 2012 a las 09:50
Detrás de todo esto, solo están los complejos de las personas que se agarran a la jerarquía para tratar de ocultar aquellas limitaciones que les avergüenzan. Además de un cambio de modelo en las estructuras de jerarquía en el trabajo, creo que hacen falta unas cuantas visitas al psicólogo por parte de algunos "jefes", ya que el problema se puede reproducir igualmente en una relación horizontal.
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