
Ibazeta es uno de los que han sembrado muchas semillas de intolerancia. Pero no podemos engañarnos, la semilla y el fruto son de la misma condición: la intolerancia. Es la intolerancia de gran parte del nacionalismo vasco, no sólo de los abertzales radicales, hacia cualquier exteriorización de un sentimiento español o compartido entre lo vasco y lo español lo que provoca estas situaciones.
Cuando paseamos por el campo o por el monte y apreciamos una gran planta o un árbol centenario no solemos pararnos a pensar que ese desarrollo surge de una semilla de pequeñísimas dimensiones, que ha fructificado gracias a que ha contado con unas condiciones de terreno y climáticas adecuadas.
Es evidente que el incidente provocado por el energúmeno Ibazeta, cuando increpa y amenaza a unos ciudadanos por celebrar un triunfo deportivo y portar una bandera de España, no es un hecho aislado, ni la salida de un ser marginal es, simplemente, el fruto de una ingente cantidad de semillas de la intolerancia, que en Euskadi se han sembrado y desarrollado en óptimas condiciones.
Ibazeta es uno de los que han sembrado muchas semillas de intolerancia y, sinceramente, creo que el incidente no hubiera ido a mayores (verse obligado a presentar la dimisión) si se hubiera limitado a increpar a los seguidores de La Roja por “españolazos”, pero se le fue la boca y la mano y gritó Gora ETA militarra y haciendo el gesto de una pistola amenazó a los ciudadanos y, algo es algo, eso ya ni los suyos pueden con ello.
Pero no podemos engañarnos, la semilla y el fruto son de la misma condición: la intolerancia. Es la intolerancia de gran parte del nacionalismo vasco, no sólo de los abertzales radicales, hacia cualquier exteriorización de un sentimiento español o compartido entre lo vasco y lo español lo que provoca estas situaciones. Es la actitud del nacionalismo vasco, histórica y generalizada, de pretender ser negando al otro lo que impide la convivencia de diferentes formas de sentirse.
Debemos alegrarnos de que actitudes como la de Ibazeta sean rechazadas con sinceridad o no, incluso, por los suyos. No es más que el fruto de la firmeza democrática y de combate a los espacios de impunidad que ha venido desarrollando este Gobierno Vasco liderado por el Lehendakari Patxi López.
Este incidente ha sido la expresión más radical de lo que se sembró en los días de la Eurocopa, pero no me digáis que no es de la misma naturaleza, aunque en tono grotesco y ridículo el ¡Forza Italia! entonado por el Diputado General de Bizkaia José Luis Bilbao cuando predijo la derrota de la selección española.
|
|
||||||||||||||||